lunes, 25 de julio de 2016

El primer fin de semana en Quetzaltenango

                El 22 de julio empezó el fin de semana en Quetzaltenango, Guatemala y al principio, el día se sentía como los demás hasta el descanso.  Por la mañana, tuve las lecciones de español con Marlen y como siempre, revisamos mi tarea y entonces, hablamos de ciertos temas para practicar.  En el medio de la mañana, Marlen me señaló para mirar por la ventana.  ¡Vi la erupción de un volcán!  Aunque no era tan grande, era increíble porque no lo había visto antes porque no tenemos volcanes en Utah.  
A las 10:30 empezó el descanso como siempre, pero era muy diferente que los otros que habíamos tenido porque era una fiesta para los estudiantes que iban a salir la escuela el fin de semana.  La fiesta contenía enchiladas o es decir tostadas ricas y discursos de los estudiantes que iban a salir.  Este viernes, habían 4 estudiantes que iban a salir- Bruce, Sophi, Andreas y otra estudiante que estaba aprendiendo quiche. 
Después de la fiesta, las lecciones empezaron otra vez.  Marlen y yo trabajamos en situaciones y al principio, respondí mal con las situaciones.  Estábamos grabándome para que yo pudiera oír mis errores.  Era útil aunque no me gustaba.  Al final, respondí a las situaciones con más gracia e inteligencia.  Marlen tiene muchos planes para mí en la semana que viene.  Voy a hablar con cada maestro y la directora de la escuela para que yo pueda practicar el OPI con personas diferentes.  Estoy emocionada y a la misma vez, tengo miedo porque voy a tomar 5 OPIs informales en la semana que viene. 
Después de las lecciones, Moydie y yo nos preparamos para la excursión a las saunas naturales en Las Cumbres.  Las lecciones terminaron a la 1 y tuvimos que salir a las 2:30 para Las Cumbres.  Entre las horas, Moydie y yo fuimos a Bake Shop, la panadería de los Menonitas, donde compramos más nuégados, leche, yogur de melocotón y pan.   Entonces, fuimos al mercado grande cerca de Bake Shop donde compramos mucha fruta como pitallas, mangos, aguacates, papayas y la fruta que a veces se llama el ojo del gringo, rambután o liche.  Después de regresar, reunimos con Patty, Pedro y Zach para que saliéramos a Las Cumbres para disfrutar las saunas naturales. 




El viaje a Las Cumbres no era tan fácil ni largo, pero primero, caminamos a una esquina cerca de la escuela y nos subimos una camioneta hasta la Rotonda Rosas donde nos bajamos y fuimos a Chicken Bus.  Me gustó el viaje en la camioneta porque era cómodo.  El viaje en Chicken Bus no era tan cómodo porque primero, no pude sentarme al lado de mi esposo por la cantidad de personas en el bus y segundo, porque las sillas en este bus no eran cómodas.  Me parecía que sentí cada roca en la calle hasta que llegamos a Las cumbres. 
Las cumbres estaba situada en las montañas y las saunas eran naturales por las rocas volcánicas allá.  Moydie y yo compartimos un cuarto y nos dijeron que sólo podíamos quedar en la sauna por menos de quince minutos hasta que saliéramos para ducharnos en agua fría.  Yo había visitado una sauna una vez, pero cuando entramos en esta sauna, la experiencia era increíble por el calor intenso que tenía.  Inmediatamente, a Moydie le gustó.  A mí no me gustó al principio porque era difícil para respirar.  Sólo me quedé en la sauna por 5 minutos hasta que no pudiera quedarme más por el calor y entonces me duché en agua fría y entonces, entré en la sauna otra vez.  Repetí este patrón por una hora y después de dos veces en la sauna, empecé a estar acostumbrada.  Después de la hora, nos duchamos y nos pusimos la ropa y salimos para reunir con los demás. 



Después de reunir con Patty, Pedro y Zach, nosotros esperamos al lado de la calle para el Chicken Bus.  Cuando vimos el bus, nos señaló y nos subimos.  Esta vez en el Chicken Bus, había menos espacio que antes.  Nuestro grupo tuvo que ponernos de pie por unos minutos hasta una parada cuando algunas personas se bajaron.  Después del Chicken Bus, estábamos parados en la Rotonda Rosas para una camioneta cuando empezó a llover.  Al principio, la lluvia no estaba fuerte.  Me puse la chaqueta, pero en ese momento, me di cuenta que olvidamos nuestros paraguas.  De repente, un hombre nos acercó con un paraguas grande y nos dejó ponernos de pie debajo.  Era una bendición porque inmediatamente después, la lluvia aumentó y llovió por 20 minutos con mucha fuerza.  Había inundaciones en la calle y todo.  Después de que la lluvia cesó, apareció nuestra camioneta.  Después de 10 minutos más, estábamos en la Casa Xelaju otra vez.  Esta experiencia en las Cumbres me gustó mucho aunque no me gustó tanto el viaje. 
El resto del viernes, Moydie y yo descansamos.  Fuimos a Sabor de la India para cenar donde comimos bien y durante la cena miramos un poco de Bourne Identity, una de mis películas favoritas.  Cuando estábamos cenando y mirando la película, me di cuenta que tuve la misma película en mi computadora.  Entonces, cuando regresamos al apartamento, terminamos la película en mi computadora.  Después de la película, nos acostarnos inmediatamente porque tuvimos que levantarnos a las 6 por la mañana para la excursión a la Muela. 
El 23 de julio empezó muy temprano, a las 6:30.  Quería levantarme a las 6, pero no lo hice porque Moydie no quería.  Entonces, nos levantamos a las 6:30 para que nos desayunáramos y nos arregláramos antes las 7 cuando reunimos con Patty para empezar la excursión.  Empezó con un Chicken Bus y este bus era más cómodo que el bus del día anterior o tal vez es porque ya yo estaba acostumbrada con este medio de transporte.  Después de 5 minutos en Chicken Bus, nos bajamos y nos subimos en pic-up donde ya había 17 personas poniéndose de pie en la cama del pic-up.  Apenas había espacio para nosotros tres y este medio de transporte me gustó mucho y todavía no sé por qué.  Tal vez es porque yo estaba al lado de mi esposo colgando su mano y que nosotros pudimos ver la montaña a una distancia muy cercana.  Después de 10 minutos así, nosotros llegamos a la entrada en la Muela. 
La Muela es una montaña creada por la erupción de un volcán cercano y para subirlo, se tiene que escalarlo.  En los Estados Unidos, a Moydie y yo nos gusta mucho escalar y por eso, se puede imaginar que nos divertimos mucho esta aventura.  Al principio, caminamos siguiendo una ruta hasta que llegamos a un campo de fútbol.  Nosotros cruzamos el campo y ¡encontramos un sauna natural!  Fuimos acerca del sauna y el calor era increíble como nos sentimos el día anterior.  Me gustan los saunas naturales.  Después de pasar el sauna, tuvimos que hacer una ruta hasta las cimas de La Muela.  Nos siguió Patty y nos divertimos mucho por la belleza de la tierra y por el buen ejercicio.  Cuando estábamos en la cima más alta, paramos para comer.  En este lugar, tuvimos una buena vista de todo de Xela.  Luego, después de 20 minutos, nos bajamos de la Muela.  Bajarse una montaña es más difícil y peligroso que subirse, por eso, tomamos más tiempo en bajarnos que en subirnos en la Muela.  Cuando regresamos a la calle debajo de la Muela, tuvimos que esperar por más de 20 minutos para un pic-up.  Afortunadamente, uno apareció y nos subimos en la cama con las 4 otras personas.  Este pic-up manejó con más rapidez que el otro porque nos estábamos bajando de la montaña y porque el conductor estaba manejando rápidamente.  Por suerte, llegamos a la salida sin heridos y nos subimos el Chicken Bus.  Esta vez, el Chicken Bus no tenía muchas personas así que Moydie y yo nos sentamos juntos colgando manos.  Era perfecta. 




Cuando regresamos al apartamento, comimos mucho y yo estaba tan cansada que me dormí por 2 horas.  Cuando me desperté, Moydie y yo fuimos al supermercado para que compráramos comida para el domingo porque no queríamos comprar algo ese día.  En el supermercado, compramos tomates, cebollas, cilantro, tostadas, sal, frijoles y más para que cocináramos en el apartamento.  Después de comprar, regresamos al apartamento y salimos otra vez para cenar en la Taquería. 
Cuando entramos en la Taquería, pensé que estaba en un sueño buenísimo por el olor de la comida y los colores en el restaurante.  Nos sentamos y después de un rato, ordené las flautas con una horchata grande y Moydie ordenó tacos Acapulco con una limonada grande.  Cuando la comida vino y nos probó, el sueño continuó porque todo era rico y delicioso.  Vamos a visitar este restaurante otra vez antes de salir el sábado que viene. 



Después de cenar, Moydie y yo miramos la segunda película de Bourne la cual se llamaba Bourne Supremacy.  Después de la película, nos acostamos. 
El 24 de julio empezó a las 6 para mí porque quería ducharme antes de asistir la iglesia.  En la computadora, dijo que la primera reunión empezaba a las 7, pero cuando llegamos a la iglesia a las 6:57, la iglesia estaba cerrada.  En la computadora dijo que la Santa Cena empezaba a las 9 así que regresamos al apartamento y descansamos por 2 horas hasta las 8:45 cuando salimos otra vez para asistir la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días.  Esta vez, la iglesia estaba abierta lo cual me dio alegría porque quería asistir la iglesia.  Cuando entramos en la iglesia, algunos misioneros nos saludaron y uno de ellos era de Utah también.  Entonces, nos sentamos en la capilla y muchas personas nos saludaron con amabilidad.  Nos sentimos en casa con esta gente.  Después de la Santa Cena, fuimos a la escuela dominical donde hablamos de desarrollando nuestros talentos.  Era interesante porque dos semanas pasadas, habíamos escuchado la misma lección en nuestro barrio en Utah.  Luego, después de la lección, Moydie se fue con los hombres y yo fui con las mujeres para la hora final de servicios.  Durante la Sociedad de Socorro, hablamos de oración y la importancia que tiene en nuestras vidas.  Era un buen servicio y me gustó mucho. 



Después de la iglesia, Moydie y yo hicimos tostadas y salsa, es decir enchiladas.  Comimos enchiladas con las bebidas Fruta fresca y todo estaba bien.  Después de comer, tomamos una siesta de dos horas.  Cuando nos levantamos, decidimos visitar el cementerio porque Marlen me había dicho que los domingos mucha gente iba al cementerio para cuidar a los antepasados.  Encontré el camino en el Internet y era muy fácil porque sólo tuvimos que seguir 8a avenida hasta el cementerio.  Caminamos por el cementerio por una hora y vimos muchas cosas interesantes como los edificios grandes y pequeños.  Además, vimos una familia grande alrededor de 3 personas que estaban muertos teniendo un servicio para ellos.  A Moydie y yo nos gustó y era una buena actividad para el domingo.  Después de la visita al cementerio, Moydie y yo terminamos la tarea hasta que nos acostamos. 




                             


sábado, 23 de julio de 2016

Guiseppe's y el templo de Quetzaltenango

            El 21 de julio empezó a las 7:05 lo cual era lo normal en Quetzaltenango, Guatemala.  Moydie y yo nos despertamos y nos levantamos para desayunar.  Yo desayunaba yogur, pan y bananos mientras Moydie desayunaba cereal frío con leche de vaca.  Entonces, nos arreglamos y me puse maquillaje.  Cuando oímos la campana, nos bajamos de las escaleras para comenzar las lecciones para el día.
Como lo normal, empezamos las lecciones con hablar de cualquier tema.  Este día, hablamos de la procesión que Moydie y yo vimos el día anterior. Marlen me dijo más de las tradiciones de la gente y aprendí del San Simón lo cual era fascinante.  Luego, Marlen y yo revisamos mi tarea de la noche previa.  La primera mitad de la tarea yo hice perfecta, pero en mi ensayo del día, encontramos errores de vocabulario, por versus para y reflexivos.  No eran errores graves, sólo equivocaciones de la falta de pensar mientras escribía. 
Para las lecciones, Marlen me dio muchos ejercicios para practicar el pretérito y el imperfecto mezclando los dos.  Al principio, tuve problemas con los ejercicios, pero después de un ratito, los problemas estaban resueltos.  Más tarde, practiqué hablando de ciertos temas como el desarrollo de tecnología, los idiomas del mundo y más.  Al final de este ejercicio, tuve más confianza del vocabulario y de hablar de cualquier tema. 
Las lecciones pasaron muy rápidamente y antes de darme cuenta, era la una y para Moydie y yo era la hora de almorzar.  Nosotros habíamos esperando para una buena oportunidad para ir a Guiseppe’s, un restaurante italiano, y en este momento, decidimos que era la oportunidad perfecta.  Guiseppe’s estaba 4 cuadras de la escuela y por lo tanto, llegamos al restaurante en menos de cinco minutos.  El restaurante estaba en el segundo piso de un edificio, arriba de una panadería y se puede imaginar los olores ricos que estaban alrededor de esta esquina.  Por el olor y el hambre, casi corrí arriba de las escaleras.  Inmediatamente, Moydie y yo nos sentamos en las sillas más cercanas y pronto ordenamos.  Ordené milanesa con pan, una ensalada, pasta y chocolate caliente.  Moydie ordenó una pizza marinara y agua pura.  Cuando la comida vino, empecé a comer.  La milanesa era tan rico como un rey en Inglaterra.  En serio, no sabía que especias contenía, pero eran perfectas para la carne.  Creo que la milanesa es mi comida favorita ahora en el viaje.  Además, el chocolate era muy delicioso y muy puro el cual acabé de encontrar que es mi favorito tipo de chocolate. 




Después del almuerzo, Moydie y yo regresamos a la Casa Xelaju para preguntar cosas a Patty, una de las coordinadoras de la escuela.  Le preguntamos si el proyecto con La Pedrera, una escuela cerca,  iba a suceder a las 2:30 como dijo el calendario.  Nos dijo que no.  En este momento, nos pusimos triste, pero en la otra mano, podíamos ir a otra aventura porque tuvimos casi todo el día libre.  Nos subimos las escaleras y en el apartamento decidimos caminar al templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.  Lo encontramos en el internet y nos dijo que estaba 2.3 millas de Casa Xelaju.  Fuimos valientes y empezamos a caminar. 
El camino hacia el templo era muy sencillo.  Caminamos hacia la primera calle, doblamos a la izquierda, caminamos hacia la calle Rodolfo y continuamos hasta que llegamos al templo.  Queríamos entrar el templo, pero antes de viajar a Guatemala, Moydie y yo habíamos buscado información del templo y encontramos que iba a estar cerrado durante las dos mismas semanas que íbamos a estar en Quetzaltenango por mantenimiento.  Aún, queríamos sacar fotos y visitar la tierra alrededor del templo.  Cuando llegamos a la puerta de la verja, le pregunté al guardia si podíamos entrar para sacar fotos.  Él me dijo no por el mantenimiento del templo.  Entonces, sacamos fotos afuera de la verja del templo y volvimos a Casa Xelaju en la lluvia.  Aunque no podíamos entrar al templo, la aventura valió la pena.





La caminata al templo se tardó 1 hora y 35 minutos en total y por eso, Moydie y yo no queríamos salir el apartamento nunca más este día.  En vez de salir, Moydie y yo estudiamos español, pusimos fotos en Facebook, cenamos y pasamos tiempo de calidad juntos hasta que llegara la hora de acostarnos.             

jueves, 21 de julio de 2016

Los tejidos, las tortillas y Café La Luna

           Por la mañana del 20 de julio, mi esposo me dijo que él ya había acostumbrado a la vida aquí en Quetzaltenango y yo estaba de acuerdo con él porque teníamos un horario fijo con tiempo suficiente para dormir, aprender y divertirnos. 
Esa mañana, nos levantamos a las 7:05 lo cual estaba lo más temprano que habíamos despertado en estas vacaciones y para mi sorpresa, me sentí contenta.  Desayunamos bananos y pan hasta que me duchara.  Por la segunda vez, la ducha se sintió caliente y perfecta para mí.  Era el comienzo perfecto para un buen día.  Después de ducharme, me vestí, me puse maquillaje, y me saqué el pelo hasta que yo escuchara la campana para el comienzo de las clases.  Porque estábamos en el apartamento cuando escuchamos la campana, estábamos un poco tarde a nuestras clases.  Por suerte, nuestro apartamento está en el mismo edificio como la escuela, pero está en otro piso así que no estábamos tan tarde. 
Al principio de las lecciones, Marlen y yo hablamos de los cohetes y las tradiciones culturales de la gente aquí en Quetzaltenango.  Era muy interesante y aprendí muchos hechos los que voy a enseñar a mis estudiantes en el año que viene.  Luego, hablamos de mi tarea y no tuve errores en el ensayo que se llamaba el restaurante elegante y sólo tuve 5 errores sencillos en mi ensayo del día anterior.  Entonces, Marlen me enseñó del pasado perfecto, hice ejercicios para practicarlo y escribí 2 cuentos cortos usando el pasado.  Entonces, descansamos y nos bajamos de las escaleras para tomar agua y comer pan.  También, Moydie y yo subimos a nuestro apartamento porque teníamos hambre y tuve que limpiar mis gafas.  A las 11, las clases empezaron de nuevo y Marlen y yo hablamos más del pasado y practiqué situaciones los cuales el entrevistador me va a dar durante el examen OPI.  Durante esta parte de la lección, me di cuenta que podía escribir sin muchos errores, pero era más difícil para hablar. Me equivoqué mucho cuando estaba hablando según las situaciones.  Marlen me dijo que vamos a practicar más las situaciones mañana. 
Después de las lecciones, Moydie y yo fuimos al supermercado porque faltamos cereal frío porque a Moydie le gustaba comerlo antes de las lecciones.  Menos de 2 minutos afuera del apartamento, encontramos a una mujer que estaba vendiendo tejidos bonitos.  La había visto el lunes pero le dije que no iba a comprar ese día.  Por eso, ella me recordó y habló conmigo de sus textiles.  Eran bonitos y me gustaron todos.  Ella tenía tejidos pequeños y grandes y yo quería todos.  Al decidir, compramos 3 tejidos- dos bufandas bonitas y una alfombra.  Una bufanda y la alfombra tenían mucho simbolismo.  Tenían el quetzal, el caballo, la rana, dos sacerdotes y alguien tocando la marimba.  Estábamos muy contentos por las compras. 





Entonces, fuimos al supermercado donde compramos yogur, leche, bananos y cereal frío.  Luego, regresamos a nuestro apartamento para descansar hasta las 3 cuando nos bajamos de las escaleras para aprender cómo hacer tortillas guatemaltecas.  La experiencia era buena y me di cuenta que no era difícil para hacer las tortillas, sólo era un trabajo largo que tomó mucho tiempo.  Después de hacerlas, comimos las tortillas con salsa la cual hicimos y queso fresco.  Eran deliciosas y ricas.  Moydie y yo vamos a hacer estas tortillas cuando regresemos a los Estados Unidos. 



Después de hacer tortillas, descansamos por un rato hasta que decidimos para ir a una aventura.  Queríamos visitar el museo Casa Noj, comprar más pitalla y visitar Café La Luna.
Antes de llegar al museo, vimos una procesión.  Era muy bonita y fascinante.  La vimos dos veces y la segunda vez, le pregunté a alguien qué era la procesión.  Me dijo que era la procesión del Divino Niño.  Luego, fuimos al museo y desgraciadamente estaba cerrado.  Entonces, fuimos a Café La Luna, pero era muy difícil para nosotros porque no recordamos dónde estaba el norte, el sur, el oeste o el este.  Caminamos por las calles y encontramos un mercado donde compramos una pitalla.  Caminamos más hasta que encontramos dos turistas de Londres.  Estábamos parado en la esquina y ellos nos preguntaron si estábamos bien.  Les dijimos que sí aunque no podíamos encontrar el Café La Luna.  Ellos nos respondieron que sabían dónde estaba y nos dirigieron en la dirección correcta.  Caminamos por 2 minutos más cuando estábamos confundidos otra vez.  Una mujer nos preguntó de qué estábamos buscando y le dijimos que era Café La Luna.  Ella estaba caminando en la misma ruta y por eso, le seguimos hasta que encontramos Café La Luna. 



El Café La Luna era un café muy lindo.  Para decoración, tenía cosas viejas como radios y instrumentos para cocinar.  Era muy único.  Cuando el mesero vino, ordené chocolate francés caliente y pastel de fresas con crema mientras Moydie ordenó chocolate californiano que contenía helado.  El chocolate y el pastel eran ricos, pero en mi opinión, me gustó más el chocolate en el restaurante Ut’z Hua. 
Después de Café La Luna, regresamos para el apartamento para hacer nuestra tarea.     

miércoles, 20 de julio de 2016

Nuégados, Menonitas y Sabor de la India en Quetzaltenango

             El 19 de julio empezó como el día anterior al menos de que no era tan difícil para despertarme.  Nos levantamos a las 7 y media y desayunamos bananos y cereal con leche y nos arreglamos también.  A las 7:59, bajamos las escaleras y nos reunimos con nuestras maestras para comenzar el día de lecciones. 
            Al principio de la lección, Marlen y yo hablamos de cómo yo estaba y de que yo había dormido más de seis horas por la noche.  Por eso, Marlen me dijo que me parecía más despierta que el día anterior.  Estaba muy contenta para oírlo porque me sentí mejor.  Después de esta conversación, revisamos mi tarea la cual consistía de una actividad de conjugar verbos según el contexto y un ensayo de mi día.  En la actividad de verbos, encontramos muchos errores sencillos que hice cuando hice la tarea.  Algunos errores eran equivocaciones por falta de dormir, pero otros eran errores que yo no los sabía.  Tuve problemas con el subjuntivo, futuro y presente los cuales me dieron vergüenza porque la mayoría de los errores yo había aprendido.  Con mi ensayo, encontramos menos errores.  Tuve problemas de conjugación.  Los demás de mis errores eran de falta de algunas palabras entre los verbos y sustantivos.  Yo estaba orgullosa de mi ensayo. 
Después de revisar la tarea, mi maestra y yo fuimos a la panadería de Menonitas y el mercado con mi esposo y su maestra.  Cuando llegamos a la panadería, me puse emocionada porque podía oler el pan fresco y las donas dulces.  En la panadería, era difícil decidir que íbamos a comprar porque en realidad queríamos todo en la tienda.  Al fin, decidimos comprar pan, nuégados con canela y leche de vaca.  Estábamos muy contentos con las compras y aún más después de probarlos.  No tenía favorita de la comida porque toda era mi favorita.  Entonces, caminamos al mercado donde vimos un montón de frutas frescas y verduras frescas.  Al principio, no queríamos gastar más dinero porque teníamos fruta en el apartamento, pero después de ver el dentro de la pitalla y vi el color rosado brillante, decidí que teníamos que comprar una.  También, compramos una fruta que me parecía una verdura grande que se llamaba cushín.  El camino por el mercado era fascinante y a Moydie y yo nos gustó mucho. 






Al llegar a la escuela, empezaba el descanso, por eso, mi esposo y yo nos sentamos en el sofá para comer el pan y nuégados y beber la leche.  Al mismo tiempo, hablábamos con Mary, quien es otra estudiante, sobre sus experiencias en Xela. 
A las 11, empezamos de nuevo nuestras lecciones.  Con Marlen, practiqué el imperfecto y el pretérito con ejercicios y después por contar cuentos.  Me gustó la parte de hablar porque yo estaba mezclando las cosas que aprendí del imperfecto y el pretérito.  Todavía, necesito más práctica. 
Después de las lecciones, a la una, Moydie y yo regresamos al apartamento para comer más nuégados con bebidas de leche.  Luego, terminé la primera parte de mi tarea la cual era de escribir un cuento que estaba escrito en el presente, en el pretérito e imperfecto.  Entonces, estaba cansada, por eso, tomé una siesta de 2 horas con mi esposo.  La siesta sintió perfecta aunque faltamos la plática del proyecto Pedrera.  Nos despertamos a las 4 y media por la tarde y por fin, fuimos al restaurante, Sabor de la India. 


El restaurante, Sabor de la India, era muy bonito adentro y el servicio era excelente con sonrisas y todo.  Cuando la mesera vino para recibir nuestras respuestas, ordenamos el Tikka Masala con agua pura.  Era una decisión buena porque cuando la comida vino y la probamos, era como una fiesta en la boca por todas las especias.  Era un poco picante para mí, pero lo disfruté.  Mi parte favorita era el arroz que contenía yogur con otras especias.  Nunca había probado arroz con yogur antes.  Mi esposo y yo decidimos que íbamos a ir allá más durante nuestras vacaciones aquí en Guatemala. 

 Después del restaurante, regresamos al apartamento y nos sentamos en el patio mirando el sol y nubes.  Además, leímos juntos un libro que se llamaba Alcatraz and the Evil Librarians de Brandon Sanderson quien es nuestro autor favorito.  Lo leía en voz alta mientras Moydie lo escuchaba.  Cuando el clima hacía frió, regresamos adentro de nuestro apartamento para leer más.  Después de un rato, pusimos fotos en Facebook de nuestro viaje y empezamos nuestra tarea que consistía para mí, de este ensayo y para mi esposo, de tocar la guitarra.


El segundo día en Quetzaltenango era magnífico y vamos a ver que cómo son los demás.  

  


martes, 19 de julio de 2016

El primer día en Quetzaltenango

           
            Por la mañana del 18 de junio, oí un sonido de timbre lo cual era mi reloj diciéndome a levantarme.  Eran las 7 por la mañana y tuve la primera clase de la Casa Xelaju a las 8.  En este momento, desesperadamente quería dormirme y a la misma vez, quería ducharme.  Estos pensamientos construyeron un conflicto en mi cerebro.  Después de 15 minutos de luchar, me levanté con mi esposo.  Desayunamos un poco y luego me duché lo cual me hizo sentir fabulosa porque el agua estaba caliente y yo estaba limpia después. 
A las 7:59, nos bajamos las escaleras para reunir con nuestros maestros.  Inmediatamente de llegar, nos dijeron quién eran nuestros maestros y pronto, las clases empezaron. 
Mi maestra se llamaba Marlen.  Al principio de la clase, me dijo información interesante de la ciudad y del volcán que estaba al otro lado de la montaña la cual podíamos ver por la ventana.  Entonces, ella me preguntó cosas sobre mí y hablamos del examen OPI.  De repente, ella me dio un examen escrito de 5 páginas llenas con ejercicios de gramática.  Qué buena maestra, dándome un examen el primer día.  Me gustó que me dio un examen el primer día porque así ella pudo evaluar mi progreso. Trabajé en el examen por más o menos 25 minutos hasta que lo terminé.  Entonces era el momento para saber la verdad.  Lo revisamos juntas y encontramos pocos errores. 
Por la revisión del examen, me di cuenta que había más verbos que aprender.  Tuve problemas con caber en el condicional simple, el imperfecto subjuntivo y en el presente subjuntivo, satisfacer en el presente subjuntivo,  y caer en el imperfecto subjuntivo y presente subjuntivo. Tenía que practicarlos.  También, aprendí las palabras cercanos y consentiría.  Además, escribí una oración así, cuando era joven, cuidaba a gallinas, en vez de cuando era joven, cuidaba a las gallinas.  Otros errores que encontramos eran con ser y estar, lo necesario y el hambre.
Después de corregir el examen, empecé a escribir un ensayo del viaje aquí.  Trabajé por casi 30 minutos hasta el descanso.  Para el descanso, dejé mi ensayo y bajé las escaleras para pasar tiempo con mi esposo, comer pan y tomar agua.  Me sorprendió porque mi esposo quien no sabe mucho de español, me preguntó si quería pan hablando español. 
Durante el descanso, traté de comunicarme con mi mamá porque la noche anterior no pude comunicarme con ella por falta de los celulares y no quería que ella estuviera preocupada. Antes de conectar al Internet para enviarle un mensaje, yo estaba sentada con mi esposo a mi lado cuando la directora me comunicó que mi mamá le llamó por la mañana para revisar que todo estuviera bien con nosotros.  En este momento, me sentía contenta porque mi mamá sabía que nosotros estábamos bien.
Después del descanso, volvimos a las clases y terminé mi ensayo después de un rato.  Lo corregimos y no encontramos errores graves sólo había una cosa de vocabulario porque mientras escribía, no podía pensar en algunos verbos y olvidé ciertas palabras pequeñas.  Además, tuvimos que reconstruir algunas oraciones.  Después de corregir el ensayo, trabajé en objetos directos e indirectos.  Era fácil hasta el final porque el trabajo progresó hasta el nivel más alto.  Antes de darme cuenta, era la una y mi maestra me dio dos cosas de tarea las cuales eran una actividad con verbos y este ensayo. 
Luego, después de reunirnos con mi esposo, fuimos a buscar el restaurante Sabor de la India para almorzar porque tuvimos hambre.  Nos tardamos 5 minutos en llegar y cuando llegamos, vimos que estaba cerrada los lunes.  ¡Qué pena! Por eso, encontré un restaurante con perros calientes, chuchitos, refrescos de fruta fresca y agua fría.  Comimos bastante y entonces fuimos al supermercado para comprar comida para los desayunos. 


A las 2 y 30, tuvimos la orientación para los estudiantes nuevos en la Casa Xelajú y a las 3, fuimos con Ricardo para ver el centro histórico de la ciudad.  El tour con Ricardo era fantástico.  Aunque normalmente no me gustan las historias del país, me encantaron las historias que Ricardo nos contó.

Después del tour, fuimos a Ut’z Hua para cenar.  En camino al restaurante, vi a un hombre gringo que me pareció perdido.  Le pregunté si estaba perdido y me dijo que sí.  Nos mostró su mapa y la ruta que tenía que caminar y por suerte la ruta era casi lo mismo en la que estábamos caminando.  Por eso, caminamos juntos.
En el restaurante Ut’z Hua, Moydie y yo ordenamos dos platos ceremoniales con horchata y chocolate con leche.  Nos gustaron los platos, pero la horchata era magnífica y no puedo hablar del chocolate porque era lo más bueno del mundo entero. 
En el camino de vuelta al apartamento, había una banda practicando en la lavandería.  Mi esposo es músico y apreciamos la música mucho así que nos sentamos en el parque de Paco Pérez y escuchamos la banda cristiana.  La canción de que escuchamos estaba hablando de Dios y como Él es increíble.  Luego, regresamos a nuestro apartamento para descansar y hacer tarea.         

       

lunes, 18 de julio de 2016

El viaje a Guatemala

            A las 7:30 por la mañana del 17 de julio, mi esposo y yo nos levantamos.  Estaba muy temprano para nosotros, porque era el verano y normalmente nos levantamos a las 9, pero esa mañana, íbamos a una aventura. 
Después de levantarnos, desayunamos cereal, nos arreglamos y empacamos.  Salimos para el aeropuerto a las 8:20 y entonces, llegamos al estacionamiento de carros a las 9.  Pusimos nuestro carro allí y subimos el autobús que iba a llevarnos al aeropuerto.  Cuando bajamos del autobús, les dimos nuestro equipaje a la aerolínea de American y fuimos a la fila de seguridad.  Por suerte, no estuvimos en esa fila por mucho tiempo porque no había nadie ahí.
  Después de pasar por seguridad, fuimos a la puerta de salida la cual se llamaba D22.  Estábamos temprano para el vuelo, por eso nos sentamos y nos relajamos hasta que las 11:30 cuando subimos el avión. 
Este vuelo nos llevó a Dallas, Tejas y en el avión no podía sentarme al lado de mi esposo porque no había más sillas juntas, lo cual era triste, pero sobreviví.  En este vuelo, leí 16 páginas de mi libro, Harry Potter y el prisionero de Azkaban y luego, miré la televisión porque estaba transmitiendo mi programa favorito, Superstore. 
Aterrizamos en Dallas a las 3:22 por la tarde y sólo tuvimos una hora hasta que despegara el último vuelo a la ciudad de Guatemala, por eso, comimos zanahorias y manzanas y llenamos nuestras botellas de agua.  Cuando estábamos en nuestras sillas (yo estaba al lado de mi esposo esta vez), miré en mi reloj y me di cuenta que estábamos saliendo tarde.  Temía que nuestro conductor en Guatemala se preocuparía.  Pues, no podía hacer nada así que durante el vuelo mi esposo y yo armamos un rompecabezas, jugamos Candy Crush en la computadora y leímos.  Leí 30 páginas más de Harry Potter, mientras mi esposo leía un libro de Brandon Sanderson que se llamaba Mitosis.
Tan pronto como bajamos del avión, encendí mi celular para llamar el conductor.  ¡Pero no tuve servicio en mi celular ni el celular de mi esposo!  En este momento, tratamos de darnos prisa para encontrar nuestro conductor. 
La cola de aduanas no era larga y pasamos por ahí rápidamente, pero nuestro equipaje tomó mucho tiempo en llegar.  Cuando tuvimos el equipaje, la otra cola de seguridad era tan larga como una serpiente de la Amazonia.  Por suerte, se abrió otra cola y pasamos hasta que llegamos afuera del aeropuerto.  Estaba muy contenta para ver la calle con la chica llevando la señal que decía “Casa Xelaju”.  Cuando la vimos, la señalé y ella nos guió a nuestro conductor. 
Conocimos a Rocael, el conductor y subimos del autobús.  Tuvimos que parar en McDonald’s porque Rocael, la chica, mi esposo y yo tuvimos hambre.  Cenamos hamburguesas y pastelitos de melocotón.  Me encantaron los pastelitos de melocotón.   
Entonces, comenzamos el viaje de cuatro horas por coche a la ciudad de Quetzaltenango.  Por las primeras dos horas, me quedé despierta por la novedad de estar en otro país.  Miré afuera de las ventanas viendo todo.  Vi muchos perros, mucha gente, muchas casas, muchas empresas y un choque grave.  En la tercera hora, me dormí.  Después de levantarme, sólo nos quedaba 30 minutos más del camino y estábamos en las montañas con muchas curvas peligrosas. 
Al fin, llegamos al apartamento de la Casa Xelaju.  Inmediatamente después de llegar, mi esposo y yo nos acostamos porque estábamos muy cansados por el gran viaje.            

viernes, 8 de julio de 2016

La granja de los caimanes


¿Has oído de una granja de caimanes?  ¿Te gusta la foto arriba? Pues, lee debajo.

Casi nadie ha oído de Alamosa, Colorado.  Claro que no . . . es un pueblito situada en el sur del estado casi en Nuevo México.  Alamosa está en el centro de cientos de montañas bellas que hacen el valle de San Luis.  Nadie habría pensado que hubiera muchas formas de entretenimiento allí, pero en realidad no es correcto hilo de pensamiento.  Se tiene que saber dónde está el entretenimiento, o al menos, se tiene que mirar la televisión en todos momentos porque han estado unos programas que han presentado mi ciudad de Alamosa y el valle de San Luis.

Un programa hace unos meses presentó la granja de los caimanes la cual está cuantas millas de Alamosa, además la granja está cerca de dos más lugares de entretenimiento del valle San Luis- Las grandes dunas de arena nacional y la piscina de Hooper la cual es un manatial de agua caliente.  Pero, es verdad, en un valle de Colorado hay una granja de numerosos caimanes.

Hace unas semanas fui a la granja de caimanes por la tercera vez en mi vida.  Fui con mi esposo, mi hermana, mi cuñado y mis dos sobrinos.  Hacía un montón de años visité la granja y casi no me recordé nada excepto de que la granja tuvo caimanes.  Cuando llegamos a la granja, vi que había abundante gente porque el día en que fuimos era unos de los primeros días del verano.  Cuando subimos del coche, inmediatamente vimos gallinas, caballos y un manatial lleno de ranas y renacuajos.  Nunca habíamos visto renacuajos y los vimos en periódos diferentes del cambio a rana. No recordé ésto en mis visitas previas.

Después de pagar diez dólares por cada persona, entramos en el edificio donde estaban algunos de los animales.  Vimos serpientes, lagartos, salamandras, arañas, peces, tortugas y por supuesto caimanes. Es posible que vimos cien caimanes por el edificio.  A mi sobrino le gustaba dar los caimanes comida que compramos cuando pagamos porque los caimanes caminarían hacia él para comer la comida.

Después de ir por el edificio, seguimos un camino afuera donde estaban los caimanes grandísimos. Primero, conocimos a Elvis, un caimán de treinta años y era la hora de comer para él.  Un obrero le tiró un pedazo de carne y Elvis lo comió en una mordida con un siseo terrible.  De repente, Evis quería más y saltó hacía la verja con otro siseo.  Sin demora, yo grité y escondí detrás de mi esposo quien estaba emocionante sobre todo eso- que tuve miedo y que Elvis estaba enojado y quería comernos. Después de ver Elvis, pasamos para ver los demás alrededor de la pertenencia.  Era una poca triste porque los otros caimanes estaban durmiendo y aburrido, no como era Elvis.

Un evento nervioso pasó cuando estábamos en punto de salir de la granja.  Estábamos con las gallinas y habían dos pavos- una hembra y un macho.  La hembra estaba caminando a lado de nosotros mientras el macho marchó hacía nosotros con sus plumas arriba de su cabeza.  El macho estaba protegiendo a su hembra adecuadamente, pero nos dio miedo que el macho estaba en punto de luchar con los hombres que tuvimos con nosotros.  Digo hombres porque parecía que el macho estaba molestado sólo con los hombres.  Para irnos, tuvimos que caminar deprisa afuera de la hembra. Nadie en nuestra compañía estaba atacado.

Éste era mi experiencia recientemente en la granja de los caimanes.  En general, ¡la experiencia era fantástica!  Era más entretenida que había pensado originalmente.  Todas personas que se encuentran en el sur de Colorado se tienen que ir a la granja de los caimanes para diversión para toda la familia.